¡¡¡¡¡Ampollas!!!!!

Uno de los grandes desafíos en el Camino son las ampollas.

Después de andar varios kilómetros sobre todo durante días y días, la piel del pie lo resiente.

Es aconsejable tener un especial cuidado para con los pies ya que del estado de los mismos depende mucho hasta qué punto vamos a disfrutar la peregrinación.

He aquí unos consejos para evitar que te salgan las ampollas:

Nunca empezar el Camino con zapatos nuevos, sin estrenar!

-Utilizar un calzado cómodo y bien adaptado al pie.

-Llevar siempre limpios y secos los pies y no andar con calcetines húmedos.
Sobre todo en verano, o cuando llueve, cada parada o ocasión aprovechad para quitar las botas y airear los pies, secar los calcetines.

-Antes de empezar la caminata,  aplicar vaselina entre los dedos de los pies para que se deslicen con suavidad.

No es conveniente ducharse antes de empezar a andar, especialmente con agua caliente o durante mucho tiempo, ya que la piel se queda más débil y es más fácil que salgan ampolla

-Una buena idea es aplicar en los pies alcohol de romero, que fortalece la piel.

Utilizar dos pares de calcetines, para que rocen entre ellos y evitar así que lo hagan contra la piel. El de dentro, más fino, que no sea de fibra y que esté del revés con las costuras hacia fuera. A mí personalmente eso me ha funcionado bastante bien.   😀

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